No puede tomarse sino a broma que un presidente a punto de cumplir la mitad de su mandato nos venga a "descubrir" cuales son las prioridades del país y las acciones urgentes para abordarlas. Me da la impresión de que el chaparrito Calderón sabe que su gobierno se ha agotado y busca lavarse las manos para que al final, una vez que los magros resultados de su administración no constituyan algo más que un catálogo de pendientes y tareas no realizadas, el señor nos salga con la batea de babas de "Ah, pero eso si, yo se los dije ustedes lo que debía de hacerse y ustedes no quisieron. ¿Eh?" Ya nadie se acuerda (empezando por el propio Felipillo), pero cuando era candidato Calderón planteó la necesidad de establecer un "gobierno de coalición". La idea ha funcionado muy bien en otras latitudes de América Latina donde prevalecen sistemas presidenciales puros. Gracias a estas coaliciones en países como Brasil, Chile o Uruguay las fuerzas políticas han arribado a amplios acuerdos de gobernabilidad asaz útiles en el momento de sacar adelante reformas e iniciativas cardinales para el desarrollo. El caso más exitoso de esto es Brasil, pero podemos citar también a Uruguay y Chile. Sí Calderón tuviese genuinamente la voluntad de hacer marchar al país,en lugar de recetarnos su desideratum de buenas intenciones volvería a la idea del gobierno de coalición o por lo menos integraría un gabinete con personalidades más, mucho más destacadas y competentes que las nulidades actuales, cuyos principales "méritos" son o ser muy cuatitos del presidente o ser aún más irrelevantes que su jefe, digo, para no opacarlo.
Urge establecer en México correctivos parlamentarios que obliguen a los presidentes a buscar mayores consensos políticos y nombrar a personajes más aptos al frente de las secretarías de Estado. Más que andar pensando, ooooootra vez, en reformas electorales, ¿Por qué no implantar en México la aprobación por parte de la Cámara de Diputados de los nombramientos presidenciales de los secretarios de Estado y el derecho de "voto de censura" para que el Congreso tenga el poder de destituir a quienes no funcionen? Evitar que un presidente pusilánime y mediocre mal gobierne exclusivamente con amigos y nulidades se ha convertido en una necesidad nacional. De esta manera, el presidentito que tenemos no se limitaría a recordarnos tooooodo lo que hace falta por hacer mientras mantiene a una sarta de incompetentes en el gabinete.
















